España Despoblada: la esperanza de los emprendedores

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La iniciativa ‘España Despoblada: la esperanza de los emprendedores’ recoge numerosas historias de pueblos que han sufrido – y sufren – la agonía de la despoblación.

Aineto (Huesca), Castelseras (Teruel), Chano (León), Orea (Guadalajara), Oliete (Teruel), Palazuelos (Guadalajara), Piornal (Cáceres) o Sanlúcar (Cádiz), son algunos de ellos. Territorios cuyos ciudadanos y ciudadanas tratan de levantar con innovadores proyectos.

Emprendedores de varios rincones de España que dotan de esperanza a municipios, villas y aldeas que reclaman atención, servicios y, sobre todo, futuro. Cada domingo – dando inicio el próximo día 10 de enero – daremos voz mediante un breve vídeo a cada uno de los testimonios en esta Plataforma. Sin duda, importantes ejemplos a tener en cuenta para hacer frente al fenómeno de la despoblación. 

Todas estas historias han dado vida al documental ‘Cultivo Talento’, dirigido por Manuel Campo Vidal, presidente de Next Educación, en colaboración con Correos Market. Un documental de gente que arriesga e innova desde la España Despoblada. Más de 3.000 kilómetros han recorrido varios equipos de periodistas para su rodaje. Como resultado, se han encontrado con personas que construyen su proyecto de vida en el medio rural, desafiando las dificultades y posibles limitaciones que encuentran en el inmenso territorio de la España Vaciada.

1. Aineto (Huesca)

Aineto (Huesca), un pueblo deshabitado en la década de los 50 por la emigración a las ciudades. En torno a 1980, algunos jóvenes se propusieron repoblarlo, y lo lograron. “Anteriormente llegábamos aquí con el tren, pero la línea se la cargaron”, señala Agustín Moreno, presidente de la Asociación Artiborain. Una iniciativa que nace en 1986 para volver a dar vida a tres aldeas, Artosilla, Ibort y Aineto, pertenecientes al municipio de Sabiñánigo (Huesca). “Cuando hicieron la línea de AVE hasta Huesca, tendrían que haber arreglado la de El Canfranero”, añade Moreno.

“Del mismo modo que se despobló, es posible repoblarlo. Faltan familias con niños”, aseguran. Un ejemplo de ello es Cervezas Borda, donde trabajan artesanalmente Felipe Esteban y Menchu Ríos. “Es un problema de no olvidar a los pueblos. Necesitamos los servicios de antes”.

Como símbolo de esperanza, la escuela continúa activa más de 30 años después.

2. Castelseras (Teruel)

Castelseras (Teruel) ni siquiera vio nacer su tren a finales del siglo XX. Los habitantes, ante esta situación de desventaja comunicativa y competitiva, han sido capaces en la actualidad de adaptarse a las nuevas tecnologías, estudiándolas, comprendiéndolas y sacándoles partido. Sin duda, una gran noticia que da esperanza a la lucha contra la despoblación. 

“Con la llegada de internet podemos aprovechar para fijar a la población en el territorio rural” asegura la redactora de contenidos web, Isabel Conesa. ¿Cómo comenzó? Uno de los cursos de actualización tecnológica del Gobierno de Aragón lo hizo posible. Mérito institucional pero más aún de sus residentes, quienes supieron sacarle todo el partido posible para reinventar – o crear – sus negocios y abrir las puertas de Castelseras al mundo entero.

Manuel Cruz, por su parte, vende online material de oficina o repuestos informáticos. “Menos mal que nos metimos en esto de Internet, porque fue un cambio radical para la empresa y para nosotros”, declara. Pero esto no queda aquí, en este pequeño pueblo del Bajo Aragón también se venden online alfalfa, suministros de hostelería, aceros, productos derivados del cáñamo, alimentación, ropa tradicional o juegos de mesa, entre otros. Compradores de todo el mundo, como Arabia Saudi o Kuwait, adquieren estos productos. “Castelseras está a un clic de Arabia Saudi”, añade Ricardo Lop, de Aceros Hispania. Especial importancia de la comunicación para lograrlo. Sin ir más lejos, llevaron dos garrafas de aceite al Vaticano y, lo más importante, lo contaron. 

3. Chano (León)

Chano (León) vio cómo la despoblación se acentuaba a causa del cierre de sus explotaciones mineras y de la crisis económica que inundaba toda España. Frente a ello, un grupo de jóvenes que vieron la apicultura como una oportunidad laboral y de vida.

Carlos Fernández y Nerea Rodríguez lanzaron su pequeña empresa dedicada a la miel en 2015 y, tras su éxito, sacaron partido a este néctar para crear su propia cerveza. Su presencia en internet y su colaboración con plataformas como Correos Market lo hacen posible. “Debemos quitarnos los miedos y apostar por el campo”, declaran.

A pesar de ello, continúan perdiendo habitantes, pero proyectos como este dotan de esperanza la vida de territorios como León y tantos otros de toda España castigados por la despoblación.

4. Orea (Guadalajara)

Orea (Guadalajara), tradicional pueblo dedicado a la agricultura y ganadería, ha encontrado en sus preciosos bosques una oportunidad de repoblación. Tanto es así, que esta riqueza forestal ha permitido a las mujeres del municipio ponerse al frente de la empresa social ‘Del Bosque a tu Casa’.

Este proyecto nació debido a la falta de turistas y vecinos de otras localidades en la recolección de setas en los bosques de Orea. Nos dimos cuenta que había muchos productos naturales que podíamos poner en el mercado”, aseguran. Un ejemplo de ello, el abono que deja la ganadería o la gran variedad de plantas y especias naturales. De esta manera, emprenden, sacan adelante el municipio y, además, lo acercan a las grandes urbes.

“El pueblo no es solo un sitio en el que veranear, sino tener un negocio, una escuela…” recalcan sus jóvenes. Su demanda: el internet y las infraestructuras. “No hay potencia ni para hacer un examen”, dicen.

5. Oliete (Teruel)

‘Apadrina un Olivo’, así se llama el proyecto de cuatro informáticos que ha dotado de esperanza Oliete (Teruel), un milenario pueblo del Bajo Aragón que vio con el cierre de la minería y el fin de la agricultura cómo se iba apagando poco a poco.

Una iniciativa que nace de un conglomerado formado por el emprendimiento social, talento y las nuevas tecnologías con el objetivo de recuperar su bien más preciado: el olivo. Gracias a esto, han logrado “conectar al mundo urbano con el mundo rural”, salvar el cierre de la escuela mediante la creación de diez puestos de trabajo y, lo más importante, revivir Oliete.

Repobladores que se encontraron con olivares abandonados y que, a día de hoy, ya suman alrededor de diez mil olivos sanos y salvos.

La agonía de la despoblación es tal, que algunos de sus habitantes incluso ha decidido regalar su vivienda a jóvenes entusiastas para que revivan el territorio.

 

6. Palazuelos (Guadalajara)

Innovación, ecología e ilusión son los tres componentes que acompañan en Palazuelos (Guadalajara) al trigo que posteriormente se convierte en el pan nuestro da cada día.

Un grupo de agricultores del territorio vio en la espelta la esperanza que necesitaban para dotar de vida a Palazuelos y cumplir el sueño de que sus hijos pudieran tener un futuro en el pueblo manchego. De ahí emanó su proyecto ‘La Espelta y la Sal’ que dota de puestos de trabajo a una zona castigada por la despoblación que apenas cuenta con 2,4 habitantes por kilómetro cuadrado“La Laponia del sur” le llaman.

Esa calidad del producto ecológico ha abierto las puertas a los habitantes de Palazuelo de grandes cocinas lideradas por Estrellas Michelín que valoran enormemente el origen del cereal. El sabor de la tierra.

7. Piornal (Cáceres)

“Los alcaldes tenemos que estar preparados para crear nuevas alternativas al reto demográfico”. Así se presenta Piornal, un pequeño municipio a lo alto de Cáceres (Extremadura), donde el emprendimiento rural se ha convertido en la esperanza de las futuras generaciones. 

Gracias a la recién llegada fibra óptica o a Correos Market, estudiantes y jóvenes apuestan por la formación y el teletrabajo para quedarse en Piornal. Otra de las sorprendentes propuestas, el “Erasmus” de los alcaldes. Un intercambio de estos para conocer las realidades de otros territorios y, a su vez, coger ideas para esta importante lucha contra la despoblación.

Rico en materias primas como la cereza, también van a adaptar más de 200 hectáreas para el cultivo de castaños y, así, atar a los jóvenes.

Fábricas de embutidos, cría de caballos, fotografía o dietética, son algunos ejemplos que representan el carácter emprendedor de Piornal.

8. Sanlúcar (Cádiz)

Ni siquiera el mar ha sido motivo y atractivo suficiente para atar a sus jóvenes a esta localidad situada en la costa de Cádiz. La imaginación y las propuestas innovadoras se han convertido en la esperanza de Sanlúcar de Barrameda

“Aquellos jóvenes que salen fuera a estudiar, no regresan”. No es quizá un caso ligado a la España Despoblada pero sí un territorio caracterizado por tener la tasa de paro más alta del país

Proyectos creativos como una destilería, hacen posible que la localidad resista gracias a unos recursos naturales cuanto menos envidiables.  Otra de las ideas, aplicar música a los barriles de ginebra para que la vibración acelere la vejez del producto. Alemania, uno de sus clientes más importantes, les ha abierto las puertas del mercado internacional.

0. Introducción